Capilla de San Antonio de Padua

Un devoto anónimo donó el retablo que la compone en el año 1782. Éste es muy similar al de San Geroteo, también en la girola. La sobriedad de algunas partes del retablo se deben al gusto típico de la época: proclive a la depuración de las artes y el estucado imitando mármoles en vez de dorados. El centro del retablo está presidido por la efigie del titular, San Antonio de Padua, anónima del XVIII.

Por su parte, los laterales del retablo se componen de imágenes de un santo jesuita y Santa Teresa, creadas de pasta. El propio devoto que donó dicho retablo también se encargó de gestionar la pintura de sus paredes, hecha en 1784. Una Inmaculada de Bayeu destaca entre los diversos lienzos.