Capilla de San Frutos

Las reliquias de los hermanos San Frutos, San Valentín y Santa Engracia se encontraban, en un  primer momento, en una capilla distinta a la actual. El derrumbe de la anterior capilla trajo consigo esta nueva cuya construcción comenzó en 1715 de la mano de Juan de Sierra. El Salamantino construiría un retablo de jaspes que nunca se llegó a concluir. El obispo Domingo Valentín Guerra, también trató en vano de comenzar a decorar dicha capilla. Su repentino fallecimiento le impidió proseguir. Sería en 1747 cuando se comenzaría a crear con éxito la, hasta entonces, no lograda capilla. Los marqueses de Guerra decidieron entonces dedicar al Patrón de la Diócesis la capilla central de la girola. 

La capilla de San Frutos cuenta con tres retablos, todos obra de Dominguez Martínez. El central posee una talla de la Inmaculada que data del siglo XVIII. La lápida de consagración de la Catedral a la Asunción de Nuestra Señora y a San Frutos, que tuvo lugar en 16 de Julio de 1748, se encuentra en la pared del trasaltar. A los lados de la misma están las lápidas con cornucopias doradas debajo.