Santa Catalina Chapel

La Capilla de Santa Catalina es el cuerpo bajo de la torre y actual Sala de Exposiciones de Santa Catalina. En el conjunto de esta capilla se puede observar obras de gran valor artístico y religioso que hacen de ella un lugar para dedicar tiempo en el conjunto de la visita cultural a la Catedral de Segovia.

Esta Sala de Exposiciones se une a las otras tres salas abiertas para el visitante: Sala de Tapices y Ornamentos Litúrgicos, Sala Capitular y Sala Bajo Claustro. Todas ellas con acceso a través del claustro, joya gótica, trasladado desde la antigua catedral en el año 1525.

En la Sala de Exposiciones de Santa Catalina destaca en el centro el túmulo del infante D. Pedro, hijo de Enrique II, que murió accidentalmente al caerse desde una ventana del Alcázar de Segovia en el año 1366. Como capilla, cuenta con un altar donde se verenaba el calvario gótico procedente de la antigua catedral y que en 1857 se trasladó a la hornacina del brazo sur del crucero.

Destacan en la Sala pinturas como el Tríptico de la Virgen con el Niño, atribuido al maestro de la Santa Sangre, la Duda de Santo Tomás, pintura de Alonso Sánchez Coello de 1585 o una copia de La fuente de la Gracia, de Van Eyck. Sobre la mesa del altar también sobresale la calidad del cuadro Misa de San Gregorio de Pedro Berruguete, s. XVI.

Entre las esculturas, un Cristo Pantocrátor, del siglo XIII, también sobre el altar, realizado en madera policromada, pigmentos y pan de oro. En las vitrinas de la Sala se muestran objetos de plata como cruces procesionales, hacheros -en este caso de bronce-, custodias, atriles también de plata y evangeliarios. Un evangeliario del s XV realizado en plata, terciopelo y esmaltes, con la representación del Mesías, es exponente del valor de las piezas mostradas.

Las paredes del museo se decoran con una serie de seis tapices denominados Verduras, que recrean escenas palaciegas: Damas y los músicos, Paseos por el estanque, Encuentro en el jardín, Dama lavándose los pies, Paseo en falúa y Paseo bajo sombrilla. Son tapices flamencos datados en el siglo XVII y tejidos en la ciudad belga de Audenarde. Esta serie de tapices se une a las otras tres series que la Catedral alberga y expone en la Sala Capitular, Sala de Tapices y Ornamentos Litúrgicos y en la torre.