Capilla de San Pedro

La Capilla de San Pedro fue fundada por Pedro de Segovia, escribano de cámara del rey Enrique IV. Se inauguró en la antigua catedral, concretamente en el año 1740. La gran relevancia de la Capilla fue lo que llevó a su traslado a la actual catedral, junto a los restos del ya citado Pedro de Segovia. 

El retablo fue encargado a Pedro de Bolduque en 1585. Las efigies de Cristo atado a la columna y San Pedro presiden el centro del retablo, de un solo cuerpo y blanco. Dicho retablo posee un relieve relativo a la temática “Quo Vadis“. En el ático destaca un lienzo con la crucifixión de San Pedro, obra de Cristobal de Velasco(1594-98). Son también de gran relevancia las tallas, con reminiscencias de Miguel Ángel. Éstas nos muestran a Cristo atado a la columna.

Conviene destacar que las capillas que se disponen en torno a la Girola, como la Capilla de San Pedro y exceptuando la de San  Antón, debieron permanecer desnudas -en lo que a decoración mural se refiere- hasta el sigloXVIII. Esto fue debido a la inexistencia de suficiente potencial económico por parte del cabildo y de los notables.