Capilla de Los cabrera

La Capilla de Los Cabrera, exponente del gótico flamígero fue trasladada desde la antigua catedral hasta su ubicación actual, el claustro. Construida como capilla funeraria entre 1480 y 1490, destaca sobre la mesa del altar la imagen en madera policromada del Cristo Crucificado. El caso de la Capilla de Los Cabrera es muy elocuente en cuanto al antes y el después de su restauración, cuando el informe de conservación previo calificaba su estado de “deficiente”

Concebida a modo de lucillo cubierto con bóveda de crucería, la Capilla de Los Cabrera está franqueada por pilastras con doseles y ménsulas, hoy vacías. Su parte más visible es el doble arco carpanel y conopial que se abre al claustro, decorado en sus arquivoltas con caireles y cogollos de cardo. La portada se enmarca en un alfiz rectangular con arco apuntado inscrito, coronado por un escudo.

Hasta la actualidad se ha conservado este conjunto único que se cierra con una reja de hierro forjado y que guarda en su interior un Cristo Crucificado de estilo gótico elaborado en madera policromada.

Parte de la policromía y de la piedra caliza, reja y el Cristo Crucificado habían sufrido un proceso de deterioro debido al paso del tiempo. El Cabildo Catedral, junto con la empresa de restauración Restauraciones Restaurograma Hispania y Estudio Taller Blanco Sánchez, puso en marcha un plan de actuación que obtuvo el visto bueno de la Comisión de Patrimonio de la Junta de Castilla y León.