La arquitectura de la Catedral: la cabecera
La cabecera es una de las partes más icónicas de la Catedral. Levantada en la segunda mitad del s. XVI y parte del XVII, mantuvo la fidelidad al gótico, aunque ya estuviera extinto, para dar uniformidad y armonía al conjunto.
Una catedral comenzada por los pies
La Catedral de Segovia comenzó su construcción por los pies, algo poco habitual, ya que lo común era hacerlo por la cabecera. Esto se debió a que se quería aprovechar la antigua iglesia del convento de Santa Clara, que se ubicaba en la actual cabecera, para celebrar las misas y solemnidades. Por tanto, la primera piedra se puso en la fachada occidental y la construcción se centró en los años iniciales en las naves del evangelio, epístola y central. En la segunda mitad del siglo XVI, se comenzó a levantar la cabecera, con las naves ya cerradas, y se demolió la iglesia de Santa Clara.
El reto que se presentaba en esta parte fue el de dar uniformidad el estilo impregnado en el exterior en la parte ya construida, caracterizada por el gótico tardío. Pero avanzado el siglo XVI este estilo ya había caído en desuso y reinaba el renacentista. En este dilema, se priorizó mantener el introducido desde el principio por el primer maestro de obras de la Catedral, Juan Gil de Hontañón.
El diseño de la cabecera
La configuración escalonada en tres niveles, poblados de pináculos, contrafuertes, arbotantes, balaustradas o gárgolas, siguió el diseño impuesto por Juan Gil de Hontañón en las naves. Tras varios proyectos, se eligió la forma poligonal del ábside frente a la plana, más de moda en ese tiempo. Fueron varios los maestros de obras que dedicaron parte de sus esfuerzos en la cabecera: Rodrigo Gil de Hontañón, Martín Ruiz de Chertudi, Rodrigo de Solar o Pedro de Brizuela.
¿Sabías que el exterior de la Catedral despunta con 167 pináculos?