Un documento de 1362 sobre la fiesta de la Inmaculada Concepción en Segovia
- Segovia fue una de las primeras en celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción, más de un siglo antes de que el Concilio de Basilea (1431-1445) la impusiera.
- El pergamino de acuerdo del obispo don Juan y Cabildo del 7 de diciembre de 1362 conservado en el Archivo de la Catedral de Segovia así lo recoge.
A mediados del siglo xv la fiesta de la Inmaculada Concepción se había extendido por toda la cristiandad gracias al impulso de iglesias como la segoviana, que se adelanta en más de un siglo al Concilio de Basilea, que la instituye como celebración el 8 de diciembre.
Especialmente destaca en Segovia Giraldo Gutiérrez, canónigo de la Catedral y gran defensor de la pura Concepción de María, que fundó en 1360 un solemne aniversario de esta fiesta en la antigua catedral, situada frente al Alcázar. La Inmaculada Concepción venía celebrándose de manera esporádica, y no de un modo continuo, ya que cabe recordar que este actual dogma en la Iglesia Católica generaba controversia al no haber consenso en cuanto a que la santísima Virgen María fuese preservada inmune de toda mancha del pecado desde su concepción.
El documento conservado en el Archivo está fechado el 7 de diciembre de 1362, víspera de la actual solemnidad de la Inmaculada Concepcion. En el mismo, firmado por el Obispo don Juan y el Cabildo confirman la fundación de la fiesta comenzada dos años antes por el canónigo Guriérrez:
Vista e oyda la denunciación, que nos fué fecha, en cómo en la dicha eglesia non se solía fazer la fiesta de la Conceptión de Santa María, y que Giraldo Gutiérrez, canónigo de la dicha eglesia, pidiera merced a don Fray Gonzalo, de buena memoria, Obispo que fué de Segovia, nuestro antecesore a los dichos deán e cabildo, que tuviessen por bien de lo fazer de cada año, e él que la dotaría lo más ayna que pudiese, porque en su vida, que darte en cada año a los dichos deán e Cabildo ciento y veinte maravedís; e sobre ésto, avidos algunos tratamientos entre ellos, si la recibirían o no, avida sobre ello deliberación, por fazer servicio a Santa María, recibieron la dicha fiesta con el dicho encargo, e ellos que la celebrasen solemnemente de cada año VI .° idus decembris cantando e leyendo la su estoria propia e procesión de todas capas—e celebráronl así el primero anno VI .° idus decembris aneo Nat . Domini 1360 e mandáronla poner en el calendario.
Mediante la bula Cum Pro Exccelsa, del 27 de febrero de 1477, el Papa Sixto IV aprobó la fiesta de la Concepción de María con indulgencias y autorizó la misa especial para toda la cristiandad. Pero las diferencias seguían, sin que hubiese consenso o celebraciones generalizadas, aunque Segovia se mantuvo fiel a esta cita anual del misterio de la acogida de la Virgen en su seno virginal del Verbo de Dios encarnado, Salvador del género humano.
Una controversia hasta 1854
En 1570 la controversia se mantenía latente en el cristianismo y el Papa Pablo IV prohibió discusiones públicas sobre la cuestión. La monarquía española ejerció presión ante la jerarquía de la Iglesia en busca de la definición de la Inmaculada Concepción, y el rey Felipe III instó al Papa en 1617 a que prohibiera censurar la Purísima Concepción de María públicamente. Finalmente, tuvieron que pasar casi tres siglos para que el privilegio de la Inmaculada Concepción de María fuese definido como dogma mediante la nula Ineffabilis Deus, 1854, por el papa Pío IX.
Estos tres siglos sirvieron para que esta doctrina se afianzara entre los creyentes y alcanzara a todas las esferas de la sociedad. En España, los inmaculistas eran predominantes y, también, lo eran entre los miembros del Cabildo Catedral de Segovia. El 2 de octubre de 1620 el Cabildo Catedral aprobó, a propuesta de Luis Pérez de Artiaga, la obligación de la Catedral para “con toda solemnidad de guardar y defender la limpia Concepción de la Virgen Nuestra Señora”. A partir de ese año se relanza la adaptación y ornamentación de la actual capilla de la Inmaculada de la Concepción, en la nave del evangelio, una de las más ricas en el plano artístico del templo.
Se puso en marcha el mecanismo del Cabildo para introducir en lo arquitectónico y espiritual esta línea religiosa. La escultura de la Inmaculada que hoy preside el altar de la capilla fue encargada a Antonio de Herrera, escultor del rey Felipe IV, el 5 de febrero de 1621. Más información sobre la capilla de la Inmaculada Concepción
Bibliografía de interés:
García Hernando, J. (1960). Apuntes para la historia mariana de Segovia: un capítulo de la devoción inmaculista de su Catedral. En Estudios Segovianos. 1960, XII. Págs. 289-396