Presentación
El jueves 18 de diciembre, a las 11:00, ha tenido lugar la inauguración de la exposición «La pintura flamenca sobre cobre en la Catedral de Segovia. Arte para evangelizar». El acto ha contado con la intervención del canónigo responsable de salas, José Antonio Velasco Pérez, el embajador de Bélgica en España, Didier Nagant de Deuxchaisnes, la comisaria de la exposición, Sirga de la Pisa Carrión, y el deán de la Catedral, Rafael de Arcos Extremera.
Esta muestra ha sido organizada por el Cabildo de la Catedral con motivo de la conmemoración del V Centenario del templo en este 2025 con el objetivo de trasladar la iconografía cristiana a través de la colección de cobres del templo. Durante el acto de presentación el deán y el responsable de salas del Cabildo han puesto de relieve la necesaria adaptación y lectura del arte para transmitir al fiel y visitante el mensaje que reflejan, desde el Antiguo al Nuevo Testamento. Una interpretación e instalación museográfica de la colección de la pintura flamenca en este soporte, habitualmente no expuesta al público, que ahora se abre en el crucero sur para acoger al segoviano y visitante.
El embajador de Bélgica en España ha dado las gracias al Cabildo por la invitación a este acto en el que su presencia representa el símbolo de los vínculos durante siglos entre Bélgica y España, en este caso con Segovia. Ha destacado que los cobres expuestos, procedentes de la ciudad belga de Amberes, epicentro de esta técnica pictórica, evidencian la importancia que ha tenido el comercio en Europa dando lugar al intercambio de ideas, técnicas y saberes, y a un patrimonio artístico y religioso que ahora se puede contemplar en todo su contexto.
Desde el comisariado de la exposición, promovida por el Cabildo, la experta en pintura flamenca del siglo XVII y profesora de Historia del Arte en la Universidad CEU San Pablo, Sirga de la Pisa Carrión, ha valorado muy positivamente esta iniciativa de la Catedral de exponer la colección de cobres, soporte pictórico no tan conocido, pero muy habitual en el siglo XVII en toda Europa. Unida a una lectura iconográfica, y poniendo en relación el significado religioso y artístico, se ha enfatizado en las características del cobre como material revolucionario para el arte sacro en continente europeo y América.
El horario de visita es de lunes a domingo de 09:30 a 18:30, último pase media hora antes del cierre
Ruta Amberes-Segovia
Los Países Bajos se integran en la Monarquía Hispánica a través del matrimonio entre Juana, hija de los Reyes Católicos y Felipe el Hermoso, duque de Borgoña, consolidándose con su hijo Carlos I de España y emperador de Alemania. A partir de 1566 se inicia la rebelión de las provincias del norte que culminará en la independencia de la república de las Provincias Unidas de los Países Bajos en el Tratado de Münster en 1648. Después de la Guerra de Sucesión española, los Países Bajos del Sur, origen de la actual Bélgica, se integran en Austria por el Tratado de Utrecht en 1713.
Desde el punto de vista artístico destaca el gobierno de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia desde 1598 a 1621 de forma conjunta, y después hasta 1633 de ella sola, con un claro fomento del arte con figuras de la talla de Pedro Pablo Rubens o Antoon van Dyck, así como de un gran número de pintores que llevaron la producción pictórica de Amberes a toda España y América.
Estas pinturas estaban principalmente destinadas a un amplísimo mercado internacional, muy desarrollado en esta época, en la que destacan las firmas comerciales de Matthys Musson o Guilliam Forchondt, ambas de carácter familiar. De hecho, el pintor Adriaen Willenhoudt autor de dos cuadros expuestos en la muestra, es primo de los Musson, aunque trabaja para ambas compañías. Estos marchantes organizaban a los pintores en Amberes para atender la alta demanda, suministrándoles las planchas de cobre y adaptando al deseo del comprador el número de piezas, los temas y el tamaño.
En este contexto, Segovia tuvo una relación histórica con Amberes, ciudad portuaria clave en la región flamenca, al norte de Bélgica. La exportación de lanas desde Segovia a Amberes generó un fructífero intercambio comercial y cultural, visible en la rica colección de pintura flamenca que atesora actualmente la Catedral de Segovia y la provincia, parte de ella ahora en colecciones de museos como el Prado. La adquisición de la pintura sobre cobre en el siglo XVII fue gestionada por estos comerciantes, principalmente, y también por los especializados en el comercio de lana, que también suministrarán pintura de gran calidad para clientes segovianos.
Los puertos de Sevilla, Cádiz, Málaga y Bilbao, y el centro operativo que representaba Madrid, son claves para entender la difusión de este soporte en el conjunto de la Península y en el Nuevo Mundo.
Investigación artística y autorías
Previamente a la instalación de la exposición, el Cabildo ha coordinado junto a Sirga de la Pisa Carrión la investigación histórico-artística del conjunto de los cobres y la identificación de los autores de estas obras.
Tras meses de trabajo, se ha concluido que el flamenco Peeter Sion es el autor de ocho cobres de la sacristía, firma visible «P.Sion» en uno de ellos, y de la pintura de la Anunciación a los Pastores de la serie de Marazoleja. A Simón de Vos, nacido en Amberes, se ha atribuido el cobre Natividad y Adoración de los pastores, de la capilla del Santísimo, y a Abraham Willemsens cinco de los cobres de la parroquia de Marazoleja.
Completan las autorías los milagros de san Antonio de Padua del taller de Willem van Herp, previamente estudiados por otros investigadores. Recientemente se han identificado las iniciales A.W con Adriaen Willenhoudt, firma localizada en el Camino del Calvario de la sacristía y en el Lavatorio de los pies de Marazoleja. El estudio sobre los anónimos flamencos, cuatro de la sacristía y la visitación procedente de Marazoleja, continúa en proceso.
En la parte trasera de los cobres, las anotaciones de las pinturas han ayudado a agrupar las series, sobre todo las correspondientes a los cobres del Éxodo «Moyses 2, 3, 4, 5, 6 y 7», pertenecientes a la sacristía. En la pintura sobre la historia de Sansón aparece «Samson», independiente de toda serie, o «MUTIUS.SCEVOLA/ROMAIN» en el cuadro del romano Mucio Scévola.
Cobres para evangelizar
La Catedral de Segovia atesora una importante colección de pintura flamenca sobre cobre del siglo XVII, protagonista de esta nueva exposición. El arte religioso en la Europa del siglo XVII presenta un marcado carácter catequético y didáctico como consecuencia del concilio de Trento, visible en la claridad y realismo de las escenas que se representan en esta exposición.
De los veintiséis cobres de reseñables autores flamencos, quince proceden de la sacristía donde decoran habitualmente sus paredes, tres de la capilla del Santísimo y ocho de la iglesia de San Juan Evangelista de Marazoleja. Estos últimos han sido incorporados a la exposición ya que formaron parte del patrimonio pictórico de la Catedral antes de su venta a la parroquia en 1712.
En el marco temático, las pinturas se han organizado desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo, y por escenas, que agrupadas, expresan dogmas, la importancia de los sacramentos, los modelos de vida de los santos, héroes bíblicos o de la Antigüedad. En la primera pared se han elegido los cobres de la historia del pueblo de Israel, recogida en el Antiguo Testamento. Ocho obras de la sacristía de maestros flamencos de la segunda mitad del siglo XVII, entre los que destaca Peeter Sion, autor de seis de ellos, se ubican cronológicamente tomando como referencia la Historia Sagrada, desde el encuentro de Rebeca y Eliezer en el pozo hasta siete que abordan el Éxodo, donde el pueblo de Israel es liberado de la esclavitud guiado por Moisés.
En el muro central de esta exposición, tras la puerta de San Geroteo, cuelgan seis cobres, todos ellos de la sacristía. La primera parte se dedica a los héroes de la Antigüedad con dos pinturas de Peeter Sion, una del Antiguo Testamento, la historia de Sansón, y otra de la roma republicana, Mucio Scévola ante Lars Porsena, protagonistas ambos de hazañas y acciones heroicas con valores relacionados muy directamente con los ideales del catolicismo y que fueron redescubiertas, especialmente, a partir del siglo XV. A continuación, dos cobres de mayor tamaño realizados en el taller de Willem van Herp versan sobre dos milagros de san Antonio de Padua, franciscano y doctor de la Iglesia. En el primero aparece el santo repartiendo panes entre los más necesitados con sus hermanos frailes, referencia al milagro de los panes, mientras el segundo recoge la conocida Bilocación, la presencia milagrosa de san Antonio en dos lugares al mismo tiempo. El tercer grupo de esta pared central lo forman dos escenas relacionadas, de autor anónimo flamenco. Ilustran las verdades de la fe, con una primera composición de la alegoría de la victoria de la Eucaristía sobre la idolatría donde la Sagrada Forma irrumpe en el templo romano de Júpiter, siguiendo modelo de Peter Paul Rubens, y otro cobre que expresa el dogma de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En la pared derecha, frente a las escenas del Antiguo Testamento, once obras muestran, en su mayoría, la vida de Jesús, narrada principalmente en el Nuevo Testamento. En la primera parte, tres cobres agrupados por localizarse en la capilla del Santísimo recrean la Natividad de Jesús, a Santiago Apóstol y la Inmaculada Concepción. El primero de ellos está atribuido a Simón de Vos y los dos últimos son los únicos de la colección de escuela española, anónimos. Los siguientes ocho cobres proceden de la iglesia de San Juan Evangelista de Marazoleja, vendidos en 1712 por el Cabildo a la parroquia de esta localidad segoviana. El tema es la vida de Jesús, con los tres iniciales del ciclo de la infancia y cuatro de la Pasión, obra de los autores Peeter Sion, Abraham Willemsens y Adriaen Willenhoudt. Un último de la parroquia marazolejana tiene como título Tota Pulchra, expresión de la devoción a la Virgen María, rodeada de los símbolos marianos, atribuida a Abraham Willemsens. Cuatro de las pinturas de Marazoleja han sido restauradas por el Cabildo y su presencia en la exposición es testigo de la riqueza pictórica del cobre en el conjunto de la Diócesis de Segovia.
El final de esta muestra temporal se dedica a las técnicas y materiales de la pintura sobre cobre y se enfoca en la importancia de dicho soporte en la segunda mitad del siglo XVII. Desde una mirada histórica, la explicación de este último panel enumera las características que hicieron al cobre un material relevante para la expresión artística, y su epicentro de producción en Amberes. Uno de los veintiséis cobres, el encuentro entre Jesús y la Verónica camino del Calvario, de la sacristía, se ha expuesto con un espejo en la parte trasera para que el público pueda observar la plancha de cobre.
El Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento es profecía del Nuevo Testamento, lo que Dios promete en el Antiguo lo cumple en el Nuevo, por lo que el mejor comentario al Antiguo Testamento es el Nuevo, como explica san Gregorio Magno (Verbum Domini 2020, 41). Las pinturas de este tema se ubican habitualmente en la sacristía y son obra del maestro flamenco Peeter Sion y de otro maestro anónimo. Todas ellas siguen las composiciones y el estilo de Frans Francken (1581-1642) y su taller en Amberes, de gran éxito durante el siglo XVII.
En la primera pared de la exposición se han colocado estos cobres. La escena inicial cronológicamente representa el Encuentro de Rebeca y Eliezer en el pozo, que pertenece a la historia de Abrahán. Su fiel emisario Eliezer escoge a Rebeca como la esposa adecuada para su hijo Isaac, cuando ella le ofrece beber el agua del pozo de Najor (Gn. 24, 17-18).
El Éxodo muestra la acción de Dios que libera a su pueblo de la esclavitud en Egipto y es guiado por Moisés hacia Canaán, la Tierra Prometida. Está representado en siete escenas, desde la salida de Egipto del pueblo de Israel y el acopio de enseres (Ex. 12, 33-36); El pueblo de Israel tras el paso del Mar Rojo con la momia del patriarca José y la destrucción del ejército egipcio bajo las aguas (Ex. 15, 1-21). Durante el viaje, El Milagro del maná sacia su hambre (Ex. 16, 4-35) y su sed se calma cuando Moisés hace brotar agua de la roca de Horeb (Ex. 17, 1-8). Sin embargo, el pueblo desconfía de los planes de Dios, según lo acontecido en la escena de La Adoración del becerro de oro mientras Moisés estaba en el monte Sinaí recibiendo las Tablas de la Ley (Ex. 32, 1-17). Ante el desánimo e incredulidad, Dios envía una plaga de serpientes venenosas, pero luego ordena a Moisés elevar La serpiente de bronce para que sanen al mirarla (Núm. 21, 4-9).
Moisés guio al pueblo, pero no llegó a la Tierra Prometida. Es Josué quien introduce a los israelitas en ella como se ve en El paso del río Jordán a pie (Jos. 3, 1-17).
Encuentro de Rebeca y Eliecer en el pozo
Anónimo flamenco
Cuando la joven, recién sacada el agua del pozo, le ofrece beber de su cántaro. Es en este momento, cuando el emisario de Abrahán la reconoce como la esposa perfecta para Isaac. Una escena que prefigura la Anunciación a María y el posterior matrimonio, los Desposorios de María y José (Gn. 24, 17-18)
Salida de Egipto del pueblo de Israel
Anónimo flamenco
El faraón tras sufrir las diez plagas acepta su partida y estos se preparan para el viaje hacia la Tierra Prometida, conducidos por Moisés y Aaron. Ambientada en el siglo XVII, los obeliscos en la distancia y el sombrero gitano bicolor de las mujeres ubican la escena. El autor se inspira directamente en Frans Francken II (Ex. 12, 33-36)
El pueblo de Israel tras el paso del mar Rojo con la momia del patriarca José
Peeter Sion
Al fondo el ejército del Faraón sucumbiendo bajo las aguas del mar, también el canto y la danza de María, hermana de Aaron, a la que vemos junto a Moisés. La momia de José cumple con la promesa “cuando el Señor os visite, sacareis mis huesos de aquí” (Gn, 50, 25).
El milagro del maná
Peeter Sion
Todos recogen del suelo el pan que el Señor les dio de comer durante el viaje por el desierto y lo guardan en urnas de oro. El “maná” era blanco, como semilla de cilantro y con sabor a torta de miel. Prefigura el sacramento de la Eucaristía, en las palabras de Cristo “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre” (Jn. 6, 49-51).
Moisés hace brotar el agua de la roca de Horeb
Peeter Sion
Moisés, acompañado por Aarón, señala el agua que brota abundantemente de la roca. Todos sacian su sed y acaba la desconfianza hacia Dios. Es prefiguración del agua del Bautismo (Ex. 17, 1-8).
La adoración del becerro de oro
Peeter Sion
Moisés mira hacia atrás, mientras recibe las Tablas de la Ley en el monte Sinaí. Los israelitas habían fabricado un becerro de oro al que adorar, celebrando con danzas y banquetes, de nuevo dudando de Dios (Ex. 32, 1-17).
La serpiente de bronce
Peeter Sion
Ante el hambre y el cansancio del viaje, el pueblo desea volver a la esclavitud. Esta escena prefigura a Cristo clavado en la cruz «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna» (Jn. 3, 14-15).
El paso del río Jordán a pie
Peeter Sion
De nuevo, las aguas se separan para dejar paso y los sacerdotes llevan el Arca de la Alianza, con las Tablas de la Ley. Es Josué quien les conduce hasta la Tierra Prometida (Jos. 3, 1-17).
Todo lo que el Antiguo Testamento ha prometido, el Nuevo Testamento lo ha cumplido; lo que aquél anunciaba de manera oculta, éste lo proclama abiertamente como presente. Por eso, el Antiguo Testamento es profecía del Nuevo Testamento; y el mejor comentario al Antiguo Testamento es el Nuevo Testamento (San Gregorio Magno, Verbum Domini, 2010, 41)
Héroes que impresionaron al mundo
En el muro central de esta exposición, en el crucero sur, junto a la puerta de San Geroteo, cuelgan seis cobres, todos ellos de la sacristía, que agrupados por escenas, expresan dogmas, la importancia de los sacramentos, los modelos de vida de los santos, héroes bíblicos o de la Antigüedad. El redescubrimiento de las culturas griega y romana, especialmente a partir del siglo XV, logra una nueva valoración de su historia, pensamiento y arte en el XVII, y las gestas de sus protagonistas se equipararán a las del Antiguo Testamento.
Un ejemplo es la historia de Sansón, nacido por designio divino para salvar al pueblo de Israel de sus enemigos, los filisteos. Su fuerza descomunal residía en el pelo, que no debía cortarse jamás. En escenas reconocibles con gran detalle en la pintura Historia de Sansón destacan sus victorias contra el león, al que despedaza con sus manos, y frente a los filisteos con una quijada de asno. Es la traición de Dalila, pagada por los filisteos para seducirle y cortarle el cabello, lo que posibilita su apresamiento en la escena principal (Jue. 16, 4-30). Cuando Sansón pudo recuperar la fuerza tras crecerle el pelo, a pesar de estar preso, destruyó el templo con los enemigos y el mismo dentro.
El joven romano Mucio Scévola, siglo V a.C., fue considerado un héroe al salvar a su pueblo del asedio etrusco según narra Tito Livio (Historia de Roma desde su fundación, II, 12). Apresado en el campamento enemigo donde se había infiltrado, se enfrenta al rey Lars Porsena y deja quemar su mano derecha en el fuego para mostrar que la fortaleza ante el sufrimiento era una virtud romana. Ante esto Porsenna, admirado, se rinde y llega a un acuerdo de paz y Mucio adquiere el sobrenombre Scévola o zurdo. La escuela flamenca, en especial Peter Paul Rubens (1577-1640), hacen de esta y otras hazañas temas habituales de su pintura.
Ambas obras son de la mano de Peeter Sion, cuya firma “P. Sion” se observa en la base del altar de Mucio Scévola. Claros exponentes de su habilidad en la pintura de tema narrativo con múltiples detalles descriptivos que facilitan la lectura.
Historia de Sansón
Peeter Sion
Nacido por designio divino para salvar al pueblo de Israel, su fuerza descomunal reside en el pelo, que no debía cortarse jamás. Es apresado, tras la traición de Dalila, a la que confiesa el secreto de su fuerza. Despedaza al león y destruye el templo con sus enemigos dentro (Jue. 16, 4-30).
Mucio Scévola ante Lars Porsena
Peeter Sion
El romano Mucio Scévola o zurdo, s. V a.C. considerado un héroe al salvar a su pueblo de asedio etrusco (Tito Livio, Historia de Roma, II, 12). Deja arder su mano derecha ante el rey Lars Porsenna para mostrar que la fortaleza ante el dolor era una virtud romana. Ante esto, admirado el rey se rinde.
Sansón y Mucio Scévola protagonistas ambos de hazañas y acciones heroicas con valores relacionados muy directamente con los ideales del catolicismo y que fueron redescubiertas, especialmente, a partir del siglo XV.
Santos como imagen viva de Jesús
A continuación, dos cobres de mayor tamaño realizados en el taller de Willem van Herp versan sobre dos milagros de san Antonio de Padua, franciscano y doctor de la Iglesia. Las vidas de los santos se representan con especial importancia en el arte del siglo XVII como modelo de vida. En estas pinturas de la sacristía, san Antonio (Lisboa 1195 – Padua 1231) destaca por dos milagros concretos: dar de comer a los hambrientos, y evitar una acusación en falso y la pena consiguiente.
En la obra San Antonio repartiendo los panes, el santo y sus hermanos frailes entregan pan entre los necesitados que esperan a la puerta del monasterio. El hermano panadero, sorprendido al ver que no queda ninguno, pregunta a Antonio, y este responde que vuelva a mirar, encontrando asombrado las cestas repletas. Entre el gentío se representa un peregrino a Santiago, un lazarillo con un ciego o la madre con el niño arrodillado. Esta alude al milagro del santo, cuando el hijo se ahoga en casa por accidente y ella promete dar a los pobres “el peso del niño” -pondus pueri- en pan.
La pintura de la Bilocación o presencia milagrosa de San Antonio en dos lugares al mismo tiempo, sucede en Padua -Italia- y Lisboa, ante la falsa acusación de asesinato a su padre Martín de Bullones, condenado a la pena de muerte. San Antonio revive al asesinado que testifica ante el juez la inocencia del acusado. La escena muestras la corte en la que se celebra el juicio y el asombro de los letrados ante el milagro.
Los dos cobres son obra del Willem van Herp y su taller, pintor de Amberes, especialmente valorado en España por la expresividad pictórica de sus figuras, cualidades narrativas y composiciones religiosas.
San Antonio repartiendo los panes
Willem van Herp y estudio
San Antonio repartiendo los panes a la puerta del monasterio junto a sus hermanos frailes. Cuando el hermano panadero, ante los cestos vacíos, pregunta a Antonio, este le dice que vuelva a mirar, y los encuentra repletos. En primer plano la mujer con su hijo, ahogado en casa por accidente, promete dar a los pobres el peso del niño –pondus pueri– en pan.
Bilocación de San Antonio
Willem van Herp y estudio
Representa la aparición del santo en Lisboa al mismo tiempo que se encontraba en Padua. Rescata de la horca a su padre, Martín de Bullones, ante una falsa acusación de asesinato. Para esto revive al asesinado que reconoce la inocencia del padre y se aparece en el juicio envuelto en el sudario.
En estas pinturas de la sacristía, san Antonio (Lisboa 1195 – Padua 1231) destaca por dos milagros concretos: dar de comer a los hambrientos, y evitar una acusación en falso y la pena consiguiente.
Verdad evangélica y sacramentos
El tercer grupo de esta pared central lo forman dos escenas relacionadas, de autor anónimo flamenco, que ilustran dogmas de la Iglesia. El arte del siglo XVII busca representar las complejas verdades de fe, y así transmitir una devoción profunda y viva. Es el caso de dos de los quince cobres de la sacristía.
En la Alegoría de la victoria de la Eucaristía sobre la idolatría se reproduce la composición de Rubens, hecha para el tapiz del mismo tema, encargado por Isabel Clara Eugenia, gobernadora de los Países Bajos e hija de Felipe II para el monasterio de las Descalzas Reales, donde se encuentra. La Sagrada Forma, suspendida sobre un cáliz, aparece transportada por un ángel que irrumpe en el templo romano de Júpiter. Causa tal pavor que impide el sacrificio del toro que estaba a punto de realizarse en honor del dios. Transmite el triunfo de la fe cristiana, contenida en el sacramento de la Eucaristía.
La obra Santísima Trinidad representa el dogma de un solo Dios en tres personas distintas: Dios Padre sentado entre las nubes sostiene y muestra a su Hijo, y en la parte superior, la Paloma del Espíritu Santo. Sigue el modelo iconográfico de la Compassio Patris, compasión del Padre, enfatizada por los ángeles, que llevan las Arma Christi o instrumentos de la Pasión, como la cruz, la columna y el flagelo, o el mismo lienzo sobre el que descansa el cuerpo de Cristo muerto. Una composición en la que Dios Padre entrega a su Hijo, que a su vez se ha entregado por nosotros en virtud del Espíritu eterno (Heb. 9, 14).
Alegoría de la victoria de la Eucaristía sobre la idolatría
Anónimo flamenco
Un ángel aparece con la Sagrada Forma suspendida sobre un cáliz e irrumpe en el templo romano de Júpiter. Causa tal pavor que impide el sacrificio del toro a punto de realizarse en honor al dios. Reproduce la composición del tapiz de P. P. Rubens para el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid.
Santísima Trinidad con Arma Christi llevadas por ángeles
Anónimo flamenco
Representa el dogma de un solo Dios en tres personas distintas: Dios Padre sentado, muestra a su Hijo muerto y en la parte superior, la Paloma del Espíritu Santo. Sigue el modelo iconográfico de la Compassio Patris, compasión del Padre, enfatizada por los ángeles con las Arma Christi o instrumentos de la Pasión.
El arte del siglo XVII busca representar las complejas verdades de fe, y así transmitir una devoción profunda y viva.
Cobres de la capilla del Santísimo
En la pared derecha, frente a las escenas del Antiguo Testamento, once obras muestran, en su mayoría, la vida de Jesús, narrada principalmente en el Nuevo Testamento. En la primera parte, tres cobres agrupados por localizarse en la capilla del Santísimo recrean la Natividad de Jesús, a Santiago Apóstol y la Inmaculada Concepción. La capilla del Santísimo es el lugar donde ordinariamente se celebra la misa en la Catedral.
La Natividad es uno de los temas más frecuentes en el siglo XVII, unida a la Adoración de los Pastores (Lc. 2, 7 y 14-21). La escena nocturna se ilumina por los ángeles, que proclaman según se lee en la filacteria «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres». El ambiente cotidiano, la frescura y realismo de los regalos, así como el dinamismo en las figuras, permiten atribuir la pintura al flamenco Simón de Vos, especialista en escenas de la vida cotidiana.
Los dos únicos cobres de escuela española en esta exposición son anónimos. Uno muestra el Martirio del Apóstol Santiago, decapitado por orden de Herodes Agripa hacia el año 44; el otro, la Inmaculada Concepción de María. En actitud orante, la Virgen viste túnica blanca y capa azul, símbolos de su pureza, con la Luna detrás de ella y un ángel coronándola. Triunfa sobre el mal, representado por la serpiente (cf. Ap. 12, 1-6).
Natividad y Adoración de los pastores
Simón de Vos?
La Natividad de Jesús se une a la Adoración de los pastores (Lc. 2, 7 y 14-21) frecuentemente en el Barroco. Los ángeles celebran en lo alto y los pastores dejan en el suelo sus presentes, en una escena nocturna plena de cercanía y frescura.
Martirio del Apóstol Santiago
Anónimo español
Muestra el momento de la ejecución, decapitado por orden de Herodes Agripa, hacia el año 44. Es el primero de los apóstoles en morir y su cuerpo milagrosamente fue trasladado a España.
Inmaculada Concepción de María
Anónimo español
Fue concebida y nació sin pecado original, dogma de fe proclamado en 1854.
La vida de Jesús
Los siguientes ocho cobres proceden de la iglesia de San Juan Evangelista de Marazoleja, vendidos en 1712 por el Cabildo a la parroquia de esta localidad segoviana. Tienen como tema la vida de Jesús, narrada principalmente en el Nuevo Testamento. Para la exposición se ha querido contar con esta serie debido a la vinculación inicial con la Catedral y por su valor artístico y religioso. Cuatro de las pinturas de Marazoleja han sido restauradas por el Cabildo y su presencia en la exposición es testigo de la riqueza pictórica del cobre en el conjunto de la Diócesis de Segovia.
Los tres primeros pertenecen al ciclo de la infancia, son obra de autores como Peeter Sion y Abraham Willemsens. Siguen un orden temporal con La Visitación, el encuentro entre María y su prima Isabel, primer reconocimiento del Mesías (Lc. 1, 39-56); La Anunciación a los pastores (Lc. 2, 8-15), que realiza el ángel dando la Buena Nueva del nacimiento del Hijo de Dios; y La Presentación del Niño en el Templo donde el anciano Simeón lo toma en sus brazos y entona el cántico Nunc Dimittis, es decir, «ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador» (Lc. 2, 29-39). En esta pintura aparece también la profetisa Ana «que hablaba del Niño a todos…».
La Pasión se representa en: El Lavatorio de los pies, antes de la Última Cena, cuando Pedro, tras haberse negarse rotundamente, finalmente acepta que el Maestro lave sus pies (Jn. 13, 1-20), La Flagelación de Cristo por orden de Pilato (Mt. 27, 26), La Coronación de espinas (Mt. 27, 29), y finalmente, el Encuentro de Jesús con su Madre camino del Calvario. La serie evidencia la admiración de estos pintores por las composiciones de Rubens, Antoon van Dyck y la familia Francken.
La Visitación
Anónimo flamenco
Reconoce por primera vez al Mesías y la criatura que esperaba saltó de alegría en su vientre. María entona el Magníficat y José y Zacarías se saludan en la entrada de la casa. Sigue la composición de P. P. Rubens en el Tríptico del Descendimiento y el grabado de Pieter de Jode II (Lc. 1, 39-56).
La Anunciación a los pastores
Peeter Sion
Muestra el asombro de estos ante la legión de ángeles que irrumpe con su luz resplandeciente. Al fondo, la Sagrada Familia con el Niño espera su visita (Lc. 2, 13-15).
La Presentación del Niño en el Templo
Abraham Willemsens?
El anciano Simeón reconoce a Jesús como el Salvador, al igual que la profetisa Ana, a su derecha. Sigue con variaciones la composición de P. P. Rubens en el Tríptico del Descendimiento y el grabado de Paul Pontius (Lc. 2, 22- 40).
El Lavatorio de los pies
Adriaen Willenhoudt
Pedro, tras negarse rotundamente, acepta finalmente que Jesús lave sus pies. Es la escena previa a la Última Cena y se ubica en una habitación propia del siglo XVII (Jn. 13, 1-20).
La Flagelación de Cristo
Abraham Willemsens?
Ordenada por Pilato se ve la columna baja, conservada en la iglesia de santa Práxedes. Sigue la composición de P. P. Rubens en los Misterios del Rosario de la iglesia de San Pablo de Amberes (Mt. 27, 26).
La Coronación de espinas
Abraham Willemsens?
La soldadesca aprovecha para burlarse de Jesús y doblando la rodilla se reían «salve rey de los judíos». Sigue la obra de Antoon van Dyck en el Museo del Prado y el grabado de Schelte à Bolswert (Mt. 27, 29).
Encuentro de Jesús y su Madre Camino del Calvario
Abraham Willemsens?
Jesús cae al suelo camino del Calvario, por lo que los romanos obligan a Simón de Cirene a llevarla. En la caída, según los apócrifos, se encuentra con su Madre (Mt. 27, 32).
Tota Pulchra
Abraham Willemsens?
María coronada como reina y madre, rodeada de los símbolos de su pureza como espejo sin mancha, ramo de rosas, preciosa rama de olivo, ciudad de Dios, torre de David o templo de Dios, entre otras. Viste de rojo por su humanidad y de azul por su realeza celestial.
La serie evidencia la admiración de estos pintores por las composiciones de Rubens, Antoon van Dyck y la familia Francken.
Técnicas y materiales del cobre
Segovia era uno de los destinos principales de la pintura flamenca desde el siglo XV debido a su importancia política y económica, que continuó en el siglo XVII ya con la pintura sobre cobre. Amberes, en Bélgica, será el centro de producción de estas planchas, fabricadas por una importante sección del gremio de los herreros, asociación de artesanos del mismo oficio que regulaba la calidad, la composición y el precio de estos soportes.
El cobre, Cu, es el primer metal empleado por el ser humano, aproximadamente desde el año 9000 a.C. En la pintura, fueron los artistas italianos, especialmente en Bolonia y Roma, los que comenzaron a experimentar con planchas de cobre a partir de la segunda mitad del siglo XVI. Este material presenta relevantes cualidades para la expresión artística ya que es dúctil –difícil de romper, aunque llegue a deformarse- y maleable –puede batirse y extenderse en planchas o láminas-, además de su resistencia a la corrosión y las condiciones medioambientales adversas, todas ellas muy adecuadas para largos viajes, incluso en condiciones extremas. Supone una innovación tecnológica frente a otros soportes como la tabla, el lienzo o el muro.
Su color rojizo, el brillo metálico y el excepcional acabado liso y pulido logrado por la técnica del óleo, serán particularmente valorados por la capacidad de ilustrar los detalles más minuciosos. La plancha de cobre suele ir clavada a paneles o bastidores de madera, como en este caso, para una mayor protección, por lo que no es fácil poder verla directamente.
Como se observa en esta exposición, el tamaño es muy adecuado para narrar amplias series narrativas, que podían ser compradas completas o más reducidas. Se conservan en número importante en España y América, fundamentalmente con tema religioso.
El final de esta muestra temporal se dedica a las técnicas y materiales de la pintura sobre cobre y se enfoca en la importancia de dicho soporte en la segunda mitad del siglo XVII. Desde una mirada histórica, la explicación de este último panel enumera las características que hicieron al cobre un material relevante para la expresión artística, y su epicentro de producción en Amberes. Uno de los veintiséis cobres, el encuentro entre Jesús y la Verónica camino del Calvario, de la sacristía, se ha expuesto con un espejo en la parte trasera para que el público pueda observar la plancha de cobre.
Camino del Calvario, Jesús se encuentra con la Verónica, Adriaen Willenhoudt
Una mujer que enjugó con un paño el sudor y la sangre del rostro de Jesús, quedando este impreso en el vero icono o verdadera imagen de Cristo. Una escena procedente de los apócrifos de gran tradición devocional y artística.
Otros cobres
Esta exposición, abierta hasta finales de marzo, recopila la colección de cobres con una museografía centrada en la parte iconográfica, principal objetivo de este nuevo soporte para trasladar la Historia Sagrada.
En cada uno de los paneles explicativos se han resumido las escenas, incluyendo citas bíblicas, tanto en español como en inglés. Un código QR sobre el panel final dirige al visitante a la página web del templo con información más detallada e imágenes.
No son los únicos cobres que se podrán ver durante la visita a la Catedral. En la Sala de Pintura Bajo Clasutro, junto a una colección de obras flamencas y castellanas, se exponen tres: La Huida a Egipto del pintor Adriaen Willenhoudt, la Curación del paralítico en la piscina de Betesda de Pieter van Lint, y Noli me tangere de Willem van Herp.
En el Palacio Episcopal, gestionado por la Catedral, se accede con la entrada del templo a la visita general. En las salas nobles, donde vivía y desarrollaba la vida pública y privada el obispo, cuelga una serie del ciclo de la vida del Virgen. Un conjunto de doce cobres de escuela flamenca del siglo XVII desde la Presentación del Virgen en el templo hasta la Asunción.
Restauración
Para esta exposición se han restaurado cuatro de los ocho cobres traídos desde la parroquia de San Juan Evangelista de Marazoleja, localidad de Segovia. La serie de ocho cobres fueron vendidos por el Cabildo a esta parroquia en 1712.
En concreto, se han restaurado las pinturas de La visitación, La Anunciación a los pastores, La Presentación del Niño en el Templo y Tota Pulchra.
En las siguientes imágenes se muestra el proces ode restauración de limpieza, estucado y eliminación de barnices oxidados.
Proceso de eliminación de barnices oxidados
Galería de imágenes
Comisariado
Promueve y organiza
Cabildo de la Catedral de Segovia
Comisarios
Sirga de la Pisa Carrión, Universidad CEU San Pablo
Adolfo Rubio Pascual-Muerte, Catedral de Segovia