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Capilla de San Frutos

La capilla de San Frutos se encuentra en la zona central de la girola y fue construida durante la primera mitad del siglo XVIII, bajo una dominante estética rococó. Ha permanecido inalterada hasta la actualidad. Originalmente, el objetivo de la capilla era albergar los restos de San Frutos, que hoy en día se encuentran en el retablo neoclásico del Trascoro.

Capilla de San Frutos

En 1747, se acordó la realización de tres retablos por Domingo Martínez: uno para San Frutos y dos para sus hermanos, San Valentín y Santa Engracia. Los tres fueron realizados en madera y presentan la misma estructura: un solo cuerpo con mesa de altar sobre una tarima, una hornacina con las imágenes de los santos respectivos, y columnas de orden corintio y frontón partido con el escudo de armas de la Casa Guerra, herederos de la capilla.

El retablo de San Frutos, en el centro, consta de un solo cuerpo más ático. En el banco, hay un sagrario con una talla de la Inmaculada que representa a la Virgen sobre una nube en la que se aprecian cabezas de querubines y la media luna. En la hornacina, una imagen de San Frutos portando en su mano derecha un largo palo y en la izquierda el libro abierto. En el ático están representados ángeles que rodean un medallón oval en altorrelieve policromado con una escena de un milagros de San Frutos.

En los otros retablos están San Valentín, con el libro en la mano, y Santa Engracia, sosteniendo la palma relativa a su martirio. Ambos aparecen vestidos al estilo de los anacoretas.

Entre el retablo de San Frutos y el de Santa Engracia se encuentra la imagen del santo segoviano San Alfonso Rodríguez en actitud orante, ataviado con el hábito negro de la Orden Jesuita, de cuyo cinturón cuelga un rosario.

En cuanto a la decoración mural, con influencia de la corte, destacan varios festones y guirnaldas pintadas en las paredes. Sobre las dos puertas situadas a ambos lados del retablo de San Frutos, hay dos medallones en grisalla que representan a ángeles con motivos alusivos al santo: el libro abierto y el bastón. En la parte superior de las paredes laterales aparecen dos medallones que indican quién costeó los gastos de la obra.

La capilla se cierra con una elegante reja de hierro, también obra de Domingo Martínez. Está colocada sobre un zócalo de piedra cárdena y consta de un solo cuerpo y tres calles. El paño central acoge la puerta y el remate con el escudo de la familia Guerra, mientras que los paños laterales presentan una forma curva. La reja está decorada por óvalos de cinta de hierro sujetos a los barrotes con anilla dorada.

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