Presentación
Artículos publicados, mes a mes desde junio 2024 a diciembre 2025, en la revista de información de la diócesis Iglesia en Segovia con motivo de los 500 años del inicio de la Catedral. El objetivo ha sido acercar al gran público, de forma sencilla y estructurada, la información básica de la seo segoviana en sus aspectos cultuales y culturales más relevantes.
Los artículos han sido realizados por José María Rubio, Guía Oficial de la Catedral de Segovia hasta 2024 y Delegado de Patrimonio Artístico de la Diócesis hasta febrero de 2025.
La Catedral de Segovia ha cumplido 500 años en 2025 y se celebró con diferentes actos organizados por el Cabildo
Motivos de la construcción
Comenzamos en esta sección una serie de capítulos que tendrán como objetivo acercar el conocimiento histórico y artístico de tan insigne monumento. Desde la Delegación de Patrimonio iremos, mes a mes, dando información pormenorizada sobre lo más relevante que hay en la Catedral, que es la iglesia madre de la diócesis y sede del obispo y del cabildo.
Como es bien sabido hasta 1525 la Catedral de Segovia se hallaba muy próxima al Alcázar (ver dibujo de Wyngaerde año 1562). Era una iglesia románica, que había sufrido notables transformaciones en el siglo XV como consecuencia de su visible y progresivo deterioro. Además, los usos de la Catedral y Alcázar eran obviamente bien diferentes, lo que conllevaba un cierto malestar en la convivencia; unido a que, por su proximidad, la antigua Catedral mermaba de forma importante la seguridad del Alcázar. Ya Enrique IV, de feliz memoria para la ciudad, tuvo el proyecto de cambiarla de ubicación. Pero no sería hasta la Guerra de las Comunidades (1520-1521) cuando, debido al deterioro sufrido en la Catedral a causa de esta contienda, se tomara la decisión definitiva. Carlos V había encontrado la excusa ideal para el alejamiento de la Catedral con respecto al Alcázar. En lugar de efectuarse una posible restauración de los daños, sin duda importantes y costosos en un edificio que venía mostrando su deterioro, la decisión fue construir un nuevo templo catedralicio alejado de aquel entorno. El 18 de agosto de 1523, D. Francisco de los Cobos, secretario del emperador, escribió al obispo D. Diego de Ribera y al Concejo en los siguientes términos: “…avemos acordado que la iglesia catedral desa obispalía se mude del lugar donde agora está a otra parte de la dicha çibdad…”. Ya no había retorno, desde este momento Segovia se prepara para la mayor aventura constructiva de su historia: la erección de su nueva Catedral bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y a San Frutos, y el lugar elegido era el antiguo convento de Santa Clara (ya propiedad del cabildo), ubicado en la actual plaza mayor, y en parte de lo que había sido hasta 1492 el barrio judío.
El arquitecto elegido sería Juan Gil de Hontañón, antiguo conocido del cabildo porque ya había trabajado en reformas de la antigua Catedral. Tras los trabajos previos, las obras darían comienzo en el año 1525 y pronto vamos a conmemorar los 500 años de su inicio.
Comienzo de la fábrica catedralicia
Decidido el cambio de ubicación de la Catedral al antiguo convento de Santa Clara, vacío y situado en la plaza mayor, y en parte de lo que había sido la antigua judería (hubo que adquirir más de 100 casas), se impone ponerse en movimiento. Los oficios y toda la liturgia se celebran en la iglesia del antiguo convento de clarisas, las cuales se habían trasladado al Monasterio de San Antonio el Real en 1488 por deseo de Isabel la Católica. Se va trasladando todo lo posible a las nuevas dependencias, incluidas las campanas, incluso se reutilizarán materiales de la antigua Catedral con el fin de abaratar costes.
Desde los primeros momentos el cabildo delegó en el canónigo Juan Rodríguez para que fuese el fabriquero de la obra (persona encargada de las cuentas, compra de materiales, seguimiento de la obra y cuidado del edificio). Su dedicación durante 40 años fue tal, que hoy podemos decir que, junto a los arquitectos y artesanos, fue el verdadero artífice de que hoy dispongamos y disfrutemos de una Catedral hermosa que, siglos más tarde, recibirá el sobrenombre popular de Dama de las Catedrales (acuñado por Emilio Castelar), sin duda por su elegancia, belleza y esbeltez.
Llegados este punto, se impone la contratación de un maestro de obras que se ocupe de las trazas y el inicio de las obras. El elegido fue Juan Gil de Hontañón, que estaba trabajando en la Catedral de Salamanca, y era conocido del cabildo por obras hechas unos años antes en la antigua Catedral de Segovia. Junto a él llega otro personaje importante: el aparejador García de Cubillas. Se proyecta la última Catedral gótica de España que alcanzará un espíritu claramente renacentista. Se empezó por los pies, Portada del Perdón, debido al uso ya comentado de la iglesia de las clarisas para el culto que estaba en la zona que hoy es altar mayor y girola. El 7 de mayo de 1525 el obispo Diego de Ribera tomó un azadón y dio tres azadonadas para comenzar los cimientos y el 8 de junio se bendecía y colocaba la primera piedra. Todo estaba en marcha. Pese a las promesas económicas del emperador, cuyas aportaciones fueron escasas, y algunas significativas donaciones, podemos decir que la Catedral de Segovia se levantó con el esfuerzo físico y económico de todos los segovianos.
Fases de la construcción
Entendemos por campaña constructiva a una serie de años con una cierta unidad en la construcción general de la Catedral. Cada campaña está dirigida por un grupo de maestros de obras que van continuando la fábrica. En líneas generales podemos establecer las siguientes campañas:
Primera campaña (1525 – 1557)
Comienzan las obras con los planos y diseño de Juan Gil de Hontañón, el cual fallece en abril de 1526 y le sucede su hijo Rodrigo Gil de Hontañón (importante arquitecto español que aúna el estilo gótico con el renacentista). En estos primeros años se traslada el claustro de la Catedral antigua a la nueva por Juan Campero, traslado concluido en 1529. Ese mismo año se marcha Rodrigo, quedando la obra en manos de García Cubillas que, junto al canónigo fabriquero Juan Rodríguez, continuaron las obras. Como sabemos la Catedral se empezó por la fachada occidental y se fue construyendo en dirección al altar mayor. En esta campaña se llegó hasta el crucero, se colocaron las interesantes vidrieras de las naves y se colocó un gran paredón para que, a partir del 15 de agosto de 1558, se pudiera utilizar ese espacio para el culto. Durante esta campaña también se construye la Sala Capitular, indispensable para el día a día del cabildo, y gran parte de la torre.
Segunda campaña (1558 – 1577)
A la muerte de García Cubillas (1559), llega nuevamente Rodrigo Gil de Hontañón – gran acierto del cabildo-. Concluidas las naves se procede al derribo de lo que quedaba del antiguo convento de las clarisas para iniciar la capilla mayor y la girola (con sus siete capillas radiales). Esta etapa está marcada por el trabajo de este gran arquitecto que se va a centrar en la cabecera poligonal y la sacristía (actual primera parte de la Capilla del Santísimo). A la muerte de Rodrigo (1577) se llegaba hasta el arranque de las bóvedas de las capillas de la girola y de la Capilla Mayor.
Tercera campaña (1577 – 1685)
Esta fase contará con importantes maestros de obras como Rodrigo del Solar, Pedro de Brizuela, Juan de Mugaguren, Gutiérrez de la Cotera y Francisco de Viadero. Esta etapa se verá ensombrecida por el ya visible deterioro económico progresivo que va sufriendo la ciudad, al que no serán ajenas las obras de la Catedral.
Está bien documentado el final de las obras de la girola en 1671. Unos años después se dará por concluida la nave del crucero y en 1685 se cierra la cúpula del crucero por parte de Francisco de Viadero. En 1686 se derriba la pared que separaba las naves de la cabecera. De esta forma se daba por concluida la construcción de la Catedral aunque, por diferentes causas, la ceremonia de consagración, con gran pompa y celebraciones festivas, se retrasó hasta el 16 de julio de 1768 siendo obispo D. Juan José Martínez Escalzo.
Partes de la antigua catedral
Como ya hemos venido contando en estos artículos dedicados a la Catedral de Segovia con motivo de los quinientos años del comienzo de su construcción, una parte importante de la antigua Catedral pasó a la nueva. Por una parte abarataba costes pues ya estaban realizadas, y por otra, son obras de gran importancia histórica y artística. Por otra parte, el traslado de elementos de una Catedral a otra, le confiere a la Catedral nueva el sentido de continuidad. Cambiamos el lugar pero mantenemos la misma estructura organizativa y función.
Haciendo un recorrido pormenorizado al día de hoy por nuestra Catedral, encontramos importantes obras trasladadas de un lugar a otro: piedras, rejas, campanas, obras de arte, ajuar litúrgico, vasos sagrados, archivos y documentos… Comenzamos recordando el traslado del importante archivo catedralicio, cuyo primer documento data del año 1115, entre los que se encuentra el Sinodal de Aguilafuente (primer libro impreso en España, siglo XV). También fue trasladado, piedra a piedra, el claustro comenzado en 1471 por Juan Guas, con el patrocinio del obispo Arias Dávila, Enrique IV y luego Isabel, que sufragó en 1481 la gran portada de acceso al claustro. El mencionado traslado fue realizado por Juan Campero entre 1525 y 1529.
Ya en 1558 se trasladaba la sillería del coro, que se había realizado entre 1458 y 1462 por Juan de Palencia. También, ese mismo año, se trasladan los restos de san Frutos (actualmente en el trascoro) y los del infante D. Pedro (+ 1366) colocados en la sala de Sta. Catalina. La pila bautismal, ubicada actualmente en la capilla de Sta. Bárbara, realizada en 1465 por Juan de León y Pedro Polido, también fue trasladada. Lleva las armas de Enrique IV y el ramo de granadas. Llegaron también de la antigua Catedral las rejas (siglo XVI) que actualmente cierran las capillas de la Piedad y del Cristo del Consuelo (acceso al claustro). Otros objetos trasladados fueron: la imagen del siglo XIV de Nta. Sra. de la Paz (en el retablo mayor); dos imágenes de la Virgen en la pared occidental, una en piedra por fuera y otra en madera (siglo XV) por dentro de la Puerta del Perdón y atribuida a Sebastián de Almonacid; el cuadro La misa de San Gregorio de Pedro Berruguete (siglo XV); dos pequeñas vidrieras que actualmente se encuentran en la sala de tapices; una campana del año 1480 con el escudo del obispo Juan Arias Dávila; ternos y ajuar litúrgico de los obispos Juan Arias Dávila y Fadrique de Portugal (actualmente en la sala de tapices) y objetos litúrgicos varios entre los que destaca el magnífico cáliz del siglo XV donación de D. Beltrán de la Cueva, Duque de Alburquerque. Hay otras obras que tradicionalmente también se consideran procedentes de la antigua Catedral, como el extraordinario calvario gótico del siglo XIII (en el acceso a la capilla del Santísimo Sacramento) y el cuadro de Ntra. Sra. del Popolo (portada interior brazo norte del crucero).
Este maridaje entre lo antiguo y lo nuevo confieren a nuestra Catedral el sentido de continuidad y, sin duda, forman parte muy importante del valioso patrimonio artístico y religioso de nuestra diócesis.
Entre las partes trasladas está el claustro, comenzado en 1471 por Juan Guas, con el patrocinio del obispo Arias Dávila, Enrique IV y luego Isabel, que sufragó en 1481 la gran portada de acceso al claustro
Capilla Mayor
Llegamos en este estudio de la Catedral de Segovia a lo que podemos llamar el corazón de la Catedral: la Capilla Mayor. Llamada así por ser la capilla principal de la misma, y es junto con el coro, el espacio destinado para la jerarquía: obispo y canónigos. Estos dos espacios quedan unidos por el pasillo central, conocido como vía sacra. La capilla mayor es el lugar de las celebraciones litúrgicas solemnes, especialmente la celebración de la Eucaristía. En dicha capilla se sitúan los elementos necesarios e imprescindibles para la celebración: la cátedra del obispo, el altar, el ambón y sitiales de los celebrantes. Además, está el retablo mayor con el sagrario, las lámparas del Santísimo y la cruz procesional. Arquitectónicamente esta parte de la Catedral no se concluye hasta el siglo XVII, con hermosa bóveda de crucería compleja con 45 claves. La impresionante rejería barroca que cierra la capilla se debe a Bartolomé y Antonio de Elorza y Gregorio de Aguirre.
En 1766 se plantea hacer un nuevo retablo que hiciera justicia a tan suntuoso edificio… por considerar poco ostentoso el que había. Era fabriquero Miguel de Grijalva. Se solicita ayuda al rey Carlos III que accedió a ello. Se presentan en la Catedral Miguel Múzquiz (Ministro de Hacienda) y Francisco Sabatini (ingeniero y arquitecto). Sabatini realiza tres proyectos y uno de ellos es elegido por el rey. Coste: 585.000 reales sufragados por la hacienda real. Debía realizarse en Madrid en los talleres del Palacio Real. El retablo, de marcado estilo neoclásico con cuatro imponentes columnas, consta de: zócalo negro ribeteado de blanco; banco; un único cuerpo con la imagen central de la Virgen de la Paz (gótica y procedente de la antigua Catedral que estaba frente al Alcázar, forrada en plata por Vendetti en el siglo XVIII), a su lado en los intercolumnios san Frutos y san Geroteo; ático con los santos segovianos hermanos de s. Frutos: san Valentín y santa Engracia, y, en el centro, el anagrama de María. En remate final una cruz desnuda como exaltación de la Santa Cruz. Las imágenes relatadas están realizadas en madera estucada por Manuel Adeba Pacheco.
Se retiraron, por orden de Sabatini, todas las vidrieras del siglo XVII de la capilla mayor y adyacentes que estaban cercanas para dar mayor luminosidad al retablo, aunque en 1916 se colocaron las vidrieras nuevas con motivo de la coronación canónica de Ntra. Sra. De la Fuencisla. El retablo está hecho de mármoles y jaspes de 30 canteras españolas de las provincias de: Córdoba, Granada, Ciudad Real, Málaga, Vizcaya, Toledo, Santander, Badajoz, Cuenca, Madrid y Soria, más una de Génova. Este retablo también lleva interesantes bronces en capiteles y ornamentación realizados por Pichardoni y Vendetti (italianos). Se consagró el altar el 7 de septiembre de 1775 y, al día siguiente, con una gran procesión por la Catedral, enlosado y calles adyacentes se trasladó la imagen de la Virgen de la Paz, quedando inaugurado el gran retablo con gran alegría y emoción de todos los segovianos.
Otras capillas
Capilla de la Piedad
Retablo Llanto sobre Cristo Muerto
Esta capilla es conocida como de la Piedad y fue concedida en 1558 por el cabildo, al canónigo fabriquero Juan Rodríguez, auténtico alma de la construcción de este magno edificio. Destacan en lo artístico el gran retablo del escultor manierista Juan de Juni, que representa en su escena central el altorrelieve Llanto sobre Cristo muerto. Cristo ha sido bajado de la cruz y su Madre, en el centro y con las manos extendidas en señal de dolor, recibe el cuerpo muerto de su Hijo, mientras sus amigos, con gran dolor, le rodean y le lloran. Realizado en 1571, podemos decir que es una de las grandes obras de Juni. También de interés es la pintura mural sobre el retablo con exaltación de la cruz y las Arma Cristi (instrumentos de la pasión), obra de Santos Pedril. Muy valiosa la reja de principios del siglo XVI (obra del dominico fray Francisco de Salamanca) procedente de la antigua Catedral.
Capilla de la Inmaculada
Cuadros de Ignacio de Ríes
En 1606 se dan los primeros pasos para ataviar esta capilla y la de san Blas. Hay dos fases para estos trabajos: la primera con la adquisición de la hermosa talla de la Inmaculada a Antonio Herrera Barnuevo en 1621. A esta exaltación mariana también pertenecen las pinturas de la bóveda con temas de las letanías como cantos de honor a María, así como las pinturas murales de arriba y la línea de cuadros, con temas marianos, justamente por debajo. La segunda fase comenzará en 1645 cuando la capilla es obtenida en patronato por D. Pedro Fernández de Miñano y Contreras, con diversos altos cargos en Andalucía, por quien se cree llegan los seis cuadros obra del pintor sevillano Ignacio de Ríes, discípulo de Zurbarán, que ocuparán la parte baja de la capilla y que son la concentración de obras más importante que hay de este autor. Destacamos por su singularidad e interés iconográfico El árbol de la vida. Interesantísima reja hecha en Jerez en 1647 con madera de caoba traída de América.
Capilla del Cristo Yacente
Talla de Gregorio Fernández
Esta capilla fue adquirida por el canónigo Cristóbal Bernaldo de Quirós en 1661. Si en la capilla de la Piedad mostrábamos la obra de Juan de Juni, uno de los más grandes escultores de siglo XVI, aquí mostramos una obra excepcional del más grande escultor de la escuela castellana barroca: Gregorio Fernández. Se trata de una escultura de Cristo yacente, de tamaño natural, que cerraba el discurso catequético y devocional del excelente retablo del siglo XVII en que arriba podemos ver en pintura la Crucifixión, en el centro el Descendimiento y en la parte del banco, a la altura del altar, se situaría la escultura del yacente (ahora puesto en el centro de capilla para su mejor observación). Obra de excepcional calidad, buscando el máximo de realismo con el fin de conmover y emocionar a los fieles en su contemplación. Una escultura considerada de las más relevantes del panorama escultórico del barroco castellano. La reja fue realizada en 1668 por Lorenzo Hernández de Medina, con el escudo de Bernaldo de Quirós.
Capilla de Santiago Apóstol
Contiene la cripta de la Catedral
Fue construida entre 1527 y 1532, dentro de la primera fase de la construcción de la Catedral de Segovia, por la necesidad de asentar el claustro procedente de la Catedral antigua. Fue adquirida en 1575 por Francisco Gutiérrez de Cuéllar, contador mayor de Felipe II. A la derecha del retablo hay una puerta que da acceso a la cripta, única en la Catedral, ejecutada por Rodrigo del Solar en 1589.
El retablo es obra de Pedro de Bolduque, realizado en 1590. Toda la temática hace referencia al santo titular. Arriba una imagen de Santiago a caballo; en la hornacina central la imagen de Santiago peregrino (obra del italiano Orazio Castellino en el siglo XVI). En las calles laterales hay dos buenas pinturas de Alonso de Herrera (siglo XVI): La vocación de Santiago y Martirio de Santiago, y otra el retrato de D. Francisco Gutiérrez de Cuéllar, atribuido a Sánchez Coello. Dos retablos más hay en esta capilla: uno del siglo XVIII dedicado a la patrona de Segovia Ntra. Sra. de la Fuencisla, y otro del siglo XVI atribuido al Maestro de Valseca. Tiene una excelente reja realizada en 1594 por Juan de Salamanca y Juan del Río (dorado y pintado). Esta capilla ha sido restaurada por el cabildo en 2024.
Capilla del Santísimo
Es el espacio de celebración de la misa
Magnífica portada renacentista de acceso, obra de Rodrigo Gil de Hontañón. La capilla tiene dos partes: la primera es lo que en origen fue la sacristía (Rodrigo Gil de Hontañon), donde destaca un magnífico Cristo de la Agonía de Manuel Pereira (siglo XVII), enmarcado en un retablo de cerámica de Daniel Zuloaga (1896). La otra parte, la capilla propiamente dicha, en un claro exponente del barroco en la Catedral (año 1684). Se accede tras una reja obra de Martín de Ciorraga. Fue mandada construir por D. Antonio de Ayala y Berganza, canónigo de la Catedral, como oratorio, relicario y lugar de enterramiento suyo y de su familia. En 1686 José Churriguera da las trazas del imponente retablo y en él trabajaron Ferreras y Bartolomé del Río. De notables dimensiones, consta de banco, tres calles separadas por dos columnas salomónicas y un ático con la imagen de san Fernando. En la calle central resalta el gran tabernáculo-expositor, obra de Antonio Tomé, ornado por hermoso dosel en rojo, reflejando la exaltación de la Eucaristía. Es giratorio y se asienta sobre los símbolos de los cuatro evangelistas. Dos de los cuatro frentes pueden abrirse para la reserva y exposición del Santísimo. Estos cuatro frentes están adornados con imágenes que representan los tiempos litúrgicos (para eso es giratorio). En las paredes laterales se hallan cuatro arcosolios de los sepulcros de cuatro componentes de la familia Ayala Berganza, obra de Andrés de Monasterio. Modernamente se han añadido los sitiales para el oficio divino y liturgia en general, y una nueva mesa de altar y ambón. También se colocó una imagen románica de la Virgen con el Niño.
Capilla del Rosario
Lienzo de Ramón Bayeu
Es una de las siete que componen la girola. Estas capillas se adornan y amueblan ya en el siglo XVIII, con notable merma en la calidad artística debido al debilitamiento económico. No obstante, atesoran también algunos elementos artísticos notables como esta Capilla del Rosario donde va a intervenir activamente el pintor Ramón Bayeu. Un sencillo retablo y altar, que en el frontal lleva el anagrama de María, es lo que de entrada llama más la atención del espectador. Dicho retablo contiene, como elemento principal, un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones (257 x 159 cm) con el tema titular de la capilla. Ramón Bayeu, cuñado de Goya, realiza esta pintura en 1789. En esta pintura, de extraordinaria y sugerente belleza, destaca la dulzura de la Virgen con el Niño junto a los rosarios alusivos a la advocación de la capilla. Cierra la capilla una reja neoclásica de bronce, realizada en 1795 con las trazas del académico Alfonso Rodríguez.
Capilla de San Antón
Dedicada al patrón de los animales
A destacar el magnífico retablo barroco de José Vallejo Vivanco con la imagen del santo titular San Antonio Abad y dos cuadros de Francisco Herranz: La Cuchillada con san Frutos y el milagro eucarístico con san Antonio de Padua. En el lado derecho se encuentra el monumental sepulcro del obispo Antonio Idiáquez Manrique, realizado por Carlos de la Colina y José Galván (constituye una singular muestra del arte funerario barroco en Castilla). Desde hace unos años se guarda en esta capilla la custodia de plata del Corpus Christi realizada por Rafael González Sobera (1656) y su carroza procesional en madera dorada al agua de Pedro de Riezgo.
Un total de 23 capillas se pueden visitar y son exponente del arte religioso del templo
El coro y trascoro
El coro es el espacio destinado a los canónigos para cantar y rezar el oficio divino. Consta de 116 sitiales, la mayoría de ellos procedentes de la antigua Catedral, situada hasta 1525 frente al Alcázar. Esta organizado en dos hileras, formando la sillería alta y baja. Fue realizado en estilo gótico flamígero por Juan de Palencia entre 1458 y 1463, en madera de nogal con rica ornamentación de carácter geométrico, con algún elemento naturalista en los brazos y sobriedad en las misericordias (pequeño saliente cuando se eleva el asiento). Destacan la silla del Obispo, en el centro del coro y presidiendo, con el escudo del obispo Juan Arias Dávila; y los sitiales con los que se inicia la entrada al coro, a derecha e izquierda, con las armas de Enrique IV y Juana de Portugal, destinados a los reyes. El traslado se realiza en 1558 por Juan Gil y Jerónimo de Amberes que realizaron ocho sillas nuevas. En 1789 Fermín Huici, con motivo de las obras del trascoro, ampliará el coro con dieciocho sillas nuevas (respetando los modelos anteriores). Completan el coro dos extraordinarios órganos barrocos el siglo XVIII, realizados por la familia Liborna Echevarría; y un interesante facistol para sostener los cantorales.
El trascoro, como su nombre indica es la parte de atrás del coro. Fue realizado por Humberto Dumandré que había venido a La Granja a terminar algunas fuentes del Palacio Real. En 1758 se le encarga el retablo para la capilla del Palacio de Riofrío. El cabildo catedralicio decidió pedir a Carlos III el mencionado retablo en mármol que estaba en desuso, petición que fue aceptada por el rey. En el traslado, asiento y ampliación intervienen Juan de Villanueva, Ventura Rodríguez y Juan de la Torre. En la hornacina central puede verse una urna, realizada por Sebastián de Paredes en 1663, con los restos de san Frutos. Por encima las esculturas de san Pedro, san Pablo y la Trinidad. En las alas, añadidas tras el traslado, las imágenes de santa Isabel y san Felipe. La reja la realiza, en forjado de hierro, el segoviano Félix Egido en 1789 Los costados del coro fueron realizados por Juan de la Torre y las esculturas de los cuatro evangelistas por Manuel Adeba Pacheco. En 1789 se decidió la nueva pavimentación y solado de la Catedral, con proyecto de Juan de la Torre y López. Lleva disposición romboidal a tres colores: blanco, rojo y azul.
El coro cuenta con dos extraordinarios órganos barrocos el siglo XVIII, realizados por la familia Liborna Echevarría; y un interesante facistol para sostener los cantorales.
Claustro y Sala Capitular
Como ya hemos comentado en esta sección, el claustro actual de la Catedral de Segovia procede de la antigua Catedral, situada frente al Alcázar hasta 1525. Este traslado fue realizado, piedra a piedra, por Juan Campero entre 1525 y 1529.
Ante el grave deterioro del claustro anterior, fue en 1471 cuando se inician los trabajos de la nueva obra, bajo el episcopado de Juan Arias Dávila con el apoyo de Enrique IV. Se encargan las obras a Juan Guas, acreditado maestro de obras y escultor, que va a construir en buena piedra este impresionante claustro en estilo gótico. Se accede al claustro a través de una magnífica puerta de acceso, trazada por Juan Guas y comenzada en 1483, siendo costeada por Isabel la Católica, cuyo escudo y divisas heráldicas del yugo y las flechas (Reyes Católicos) aparecen en el arco mixtilíneo, sobre las arquivoltas (adornadas con ángeles que portan instrumentos de la pasión) y el tímpano (con la representación de la Quinta Angustia). Junto a las esculturas de la jambas (san Pedro, san Pablo, Santiago y san Juan Bautista), conforman un bello conjunto escultórico debido a Sebastián de Almonacid, que han sido repintadas en varias ocasiones. El claustro, prácticamente cuadrado, se compone de cuatro pandas o galerías con llamativas tracerías góticas y claves muy trabajadas. En el claustro se encuentra la interesante Capilla de los Cabrera (panda sur) también trasladada de la antigua Catedral. Es obra de Juan Guas que la realizó en estilo gótico flamígero con indudables influencias mudéjares. Ya realizadas in situ también podemos ver en este espacio la Capilla de Luis Tello Maldonado y la Capilla del canónigo Íñigo López Aguado. En el patio podemos ver un aljibe y cinco ejemplares de boj, que dan a este espacio una singularidad y una belleza especial.
Una de las funciones del claustro es ir dando acceso a otras dependencias catedralicias. Una de ellas es la Sala Capitular, lugar de reunión del cabildo. Sin duda, atendiendo a su conjunto, estamos en uno de los interiores más bonitos de la ciudad. Trazada por García de Cubillas, destaca la impresionante armadura de la techumbre realizada por Francisco López en 1559, y pintada en blanco y dorada en el siglo XVIII. Un buen crucificado de la escuela castellana del siglo XVI, sobre el asiento del obispo, preside la sala. Al frente un retablo clasicista contiene una talla de la Inmaculada, obra de José Esteve, del siglo XVIII. Las paredes están protegidas y decoradas con valiosos tapices flamencos del siglo XVII, que componen una serie que relata la vida de la reina Zenobia de Palmira.
Las paredes de la Sala Capitular están protegidas y decoradas con valiosos tapices flamencos del siglo XVII, que componen una serie que relata la vida de la reina Zenobia de Palmira.
Torre
Hasta 2014, fecha de su apertura al público, la torre fue uno de los espacios más desconocidos de la Catedral. El esfuerzo del cabildo por abrirla al visitante es solo comparable con el gran éxito que, desde entonces, está teniendo esta visita turística, siendo un recorrido singular dentro de los innumerables atractivos de la seo segoviana.
Al comenzarse la Catedral en 1525 por la fachada occidental, ubicación también de la torre, esta quedó concluida en la primera campaña constructiva (acceso desde la Capilla de San Blas). Iniciada la torre en 1527, estaba ya concluida en 1568 y se alzaba al cielo segoviano con esbeltez y elegancia. Culminada con un gran chapitel de madera con planchas de plomo, alcanzaba 108 metros de altura, la más alta de España. Pero el 18 de septiembre de 1614, un rayo de una fuerte tormenta, con el fuego consiguiente, destruyó el chapitel. El pueblo segoviano vivió con especial desazón este momento y, de forma inmediata, se buscaron las soluciones. Un proyecto del arquitecto Pedro de Brizuela volverá a levantar ese último cuerpo, pero cambiando notablemente su estructura: sobre una base octogonal (lo que conocemos hoy como las ocho bolas) se colocará una cúpula de media naranja. El perfil de la ciudad cambiaba para siempre. Se rebajó notablemente su altura, de los 108 metro iniciales se pasó a los 88 metros actuales.
La torre tiene cinco cuerpos. El primero corresponde a la Sala de Santa Catalina; el segundo, donde se proyecta el vídeo, tuvo diferentes usos (uno de los más importantes como escuela); el tercer cuerpo es la casa del campanero que se conserva completa y muy bien cuidada; el cuarto cuerpo es propiamente el cuerpo de campanas donde están 10 campanas de gran sonido (la más antigua del año 1480 procedente de la antigua catedral), y el último cuerpo, renovado tras el incendio, hay una campana más que anuncia las horas del día.
Las campanas, grandes medios de comunicación de acontecimientos y celebraciones, siguen cumpliendo su función, aunque adaptada a los tiempos actuales. Desde arriba las vista de la ciudad y de buena parte de la provincia, son inigualables. Por su verticalidad, elegancia, altura y posición privilegiada al pie de la sierra, podemos definirla como La atalaya de Castilla.
Vidrieras
Las vidrieras forman parte esencial de las características del arte gótico. Con la misión de proteger del frío, iluminar los espacios y evangelizar desde sus programas iconográficos, podemos decir que las vidrieras ayudan a crear una atmósfera especial dentro del espacio religioso.
La Catedral de Segovia posee un extraordinario conjunto de vidrieras, que siguen estando inmersas en un amplio proyecto de restauración emprendido por el cabildo en 2009. Las vidrieras se fueron colocando inicialmente según avanzaba la construcción del edificio. Por eso no todas las vidrieras son de la misma época, ni de la misma calidad artística. La catedral atesora cuatro conjuntos de vidrieras de épocas diferentes:
- Las de mayor interés son las que ocupan las naves. Son obra de ilustres artistas como Pierres de Chiberri, Pierres de Holanda, Gualter de Ronch, Nicolás de Holanda y Nicolás de Vergara. A ellos corresponden las realizadas entre 1544 y 1549 y ocupan las tres naves y son de marcado perfil manierista y flamenco. De cada trío, el central corresponde al Nuevo Testamento y las dos laterales al Antiguo Testamento. En el ventanal central va narrando el Misterio de la Redención: desde la Anunciación hasta la Ascensión.
- Las vidrieras del siglo XVII que ocupan el transepto y crucero (Temática: Vida de la Virgen) y la girola (Temática: Vida pública de Jesús). Muestran cierto interés artístico, pero bastante alejado de la calidad de las anteriores. Fueron realizadas por Francisco Herranz.
- En el siglo XVIII las vidrieras de la Capilla Mayor y adyacentes se sustituyeron por vidrio incoloro. El motivo fue dar mayor luminosidad al Retablo Mayor, obra de Sabatini. Ya en 1916, con motivo de la coronación canónica de Ntra. Sra. de la Fuencisla, patrona de la ciudad, se colocaron siete nuevas vidrieras de colores en los ventanales de la coronación del Altar Mayor (San Remigio, San Valentín, San Geroteo, Virgen de la Fuencisla, San Frutos, Santa Engracia y San Alfonso Rodríguez) que fueron realizadas por la Casa Maumejean de Madrid.
- Las realizadas en el siglo XXI por la empresa segoviana Vetraria Muñoz de Pablos. En la fase de restauración encargada a Vetraria Muñoz de Pablos, esta empresa ha asumido la realización algunas nuevas vidrieras (Carlos Muñoz de Pablos), de gran calidad artística, al no poder ser recuperadas algunas de ellas (aunque con la misma temática que las originales, son fácilmente reconocibles por sus características).
El total de vidrieras de la catedral de Segovia es de 157 (gran parte de ellas historiadas). Hay dos pequeñas vidrieras de la antigua Catedral (San Pedro y San Juan Evangelista) situadas en lo que hoy es la Sala de Tapices, encima de la Sala Capitular.
Salas de exposición
Uno más de los innumerables atractivos de la Catedral de Segovia son sus tres salas expositivas: Sala de Tapices y Ornamentos Litúrgicos, Sala de Santa Catalina (orfebrería) y Sala de Pintura. La SALA DE TAPICES se sitúa encima de la Sala Capitular donde se expone la serie Los Planetas (siglo XVII) y ricas vestimentas litúrgicas de los obispos Arias Dávila (siglo XV) y Fadrique de Portugal (siglo XVI). Se abrió para este fin en 2017.
Sala de Pintura Bajo Claustro
Obras flamencas y castellanas
Abierta al público en diciembre de 2018 (aunque se iniciaron las obras en 1995), se sitúa bajo el claustro y en un espacio conocido como el bodegón (bajo la Sala Capitular). Esta sala tiene la más moderna tecnología para que las obras sean contempladas con todo su esplendor, con un diseño y una iluminación que ponen a la Catedral a la altura de las exposiciones de arte sacro más destacadas. En este espacio podemos admirar obras que van desde el siglo XV hasta el siglo XX (todas sacadas de capillas o fondos de la propia Catedral); habiendo pinturas sobre tabla, lienzo, cobre, mármol y cristal. Destaca la buena representación de obras flamencas y también de pinturas españolas y de autores europeos. De la pintura flamenca hay que destacar la que es, sin duda, la obra más importante de la sala El tríptico del Descendimiento de Ambrosius Benson y el tríptico Virgen con el Niño del Maestro de la Santa Sangre. De la pintura española destaca la Misa de San Gregorio de Pedro de Berruguete, y otras de Maestro de los Claveles, Luis de Morales, Alonso Sánchez Coello, Mariano Salvador Maella,… En definitiva, la sala es un magnífico espacio para el disfrute del arte de la pintura y, a la vez, mostrar el motivo para el que fueron realizadas: transmitir el mensaje cristiano de fe y esperanza.
Sala de Santa Catalina
Muestra de la orfebrería del templo
Esta sala se abrió como museo catedralicio en 1924 por el obispo Manuel Castro Alonso. Con pocas modificaciones a los largo del tiempo, el cabildo actual hizo una completa remodelación que reabrió al público en 2023. Acoge este espacio, en modernas vitrinas con una buena iluminación, 73 objetos que siguen utilizándose para el culto como cálices, patenas, custodias, portapaces, atriles, vinajeras, aguamaniles, acetres,… A destacar el cáliz de finales del siglo XV donado por Beltrán de la Cueva, Duque de Alburquerque, y realizado por Juan de Jerez. También a destacar en esta sala es el sepulcro del infante D. Pedro (hijo de Enrique II de Castilla), muerto en 1366 y enterrado en la Catedral antigua y trasladado luego a esta. También se exponen sus ropas, encontradas en un cofre dentro del sepulcro en el momento de su restauración. Una reproducción en facsímil del Sinodal de Aguilafuente (primer libro hecho a imprenta en España en 1472), completan una sala de alto interés en la Catedral de Segovia.
En total se pueden visitar en la Catedral cuatro salas de exposición junto al Palacio Episcopal, gestionado por el Cabildo
Rejas
Ante tanta maravilla artística que hay en la Catedral de Segovia, corremos el riesgo de que su impresionante conjunto de rejas pase un tanto desapercibido. No obstante, las podemos ver cerrando el Altar Mayor, Vía Sacra, Coro, capillas… Su función decorativa es notoria, pero su utilidad como elemento de cierre y seguridad, pero también de delimitación del uso de los diferentes espacios, conforman unos objetos de una valía e interés incuestionables.
Sin duda, la rejería existente en la Catedral supone el conjunto más interesante de la Diócesis de Segovia en este campo. En un primer momento, y con carácter provisional, las rejas fueron de madera, siendo sustituidas posteriormente por las actuales. El número total de rejas es de treinta y una (cinco de madera – a destacar la reja de madera de la Capilla de la Concepción-, una de bronce y veinticinco de hierro); siendo su datación la siguiente: seis rejas del siglo XVI, tres del siglo XVII, veintiuna del siglo XVIII y una del siglo XIX. Del conjunto total destacan, por su número, las denominadas barrocas de hierro. Importante mencionar que dos rejas proceden de la antigua Catedral y están situadas en las Capillas de La Piedad y El Cristo del Consuelo, así como la de la Capilla de San Blas que procede de la iglesia de Coca.
La Capilla Mayor tiene tres rejas de cierre de extraordinaria factura. Las tres rejas siguen el mismo patrón: asentadas sobre un zócalo de granito, constan de dos cuerpos rematados por hermoso coronamiento, con puerta de dos hojas en el centro para permitir su acceso regulado. En 1694 Bartolomé Elorza realizó el primer cuerpo, siendo su hijo Antonio de Elorza junto a Gregorio de Aguirre quienes, ya en el siglo XVIII, hicieran y colocaran el cuerpo superior y el coronamiento de las tres rejas. En el coronamiento de la reja central aparece el jarrón de azucenas (emblema del cabildo) rematado con gran corona; y en las laterales los bustos en madera de Santa Engracia – San Geroteo y San Valentín – San Frutos (realizados por Mateo Negrete).
Tapices y vestimentas
La Catedral de Segovia ha ido acumulando a través de los siglos un rico patrimonio en tapices y vestiduras litúrgicas para el culto, algunos de estos últimas procedentes de la antigua Catedral.
La función de los tapices es transmitir mensajes, adornar las paredes y aislarlas fundamentalmente del frío. La Catedral conserva cuatro interesantes colecciones que pueden verse expuestas en diferentes salas y espacios de la misma (actualmente se conservan treinta y tres ejemplares). Se trata de tapices flamencos realizados en Bruselas y Audenarde. Las colecciones, todas de gran calidad y de temática no religiosa, son:
- Zenobia, reina de Palmira. Siglo XVII, realizados en Bruselas (marca B-B), cartones de Van Egmont (clara influencia de Rubens); tejedor Gerard Peemans, realizados con lana y seda. Está ubicada en la Sala Capitular. Llegaron a la Catedral por donación de sus bienes del canónigo Antonio Ayala Berganza. Se trata de doce tapices que narran la historia de esta reina del siglo III que puso en jaque al imperio romano.
- Historia de Pompeyo Magno. Siglo XVII, realizados en Bruselas (marca B-B), cartones de Antoine Sallaert; tejedor Bernard Van Bruston, realizados en lana y seda. Ubicada en las dependencias de la torre. Se trata de ocho tapices que narran la historia del militar romano Pompeyo Magno.
- Los Planetas. Siglo XVII, realizados en Bruselas (marca B-B), cartones atribuidos a Manuel Coxcie; tejedor Jakob o Josse Van Zeunen, realizados con lana y seda. Ubicada en la Sala de Tapices. Se trata de siete tapices con representaciones alegóricas de planetas.
- Tapices de Verduras. Siglo XVIII, realizados en Audenarde (conocida por estos tonos verdes). Se ubica la serie de seis tapices en la Sala de Santa Catalina. Con bellos jardines y fuentes, representan la vida cotidiana de las grandes casas palaciegas.
Las vestimentas religiosas, como no podía ser de otra manera, hay muchas y muy variadas, pues su uso era para las celebraciones religiosas. Estas vestimentas atienden, en su forma y uso, a las normas eclesiales. Algunas están expuestas en capillas de la girola de la Catedral y, a destacar, los ropajes colocados en la Sala de Tapices en dos grandes vitrinas. En la primera se trata de un conjunto compuesto por casulla, capa pluvial, dalmática… que perteneció al obispo Juan Arias Dávila (siglo XV). En la otra lo mismo, perteneciente al obispo Fadrique de Portugal (siglo XVI).
Archivo de la Catedral
La Catedral de Segovia posee un importante archivo capitular que se inicia en el año 1120 con la restauración de la diócesis segoviana por parte del obispo Pedro de Agen. Se comienza, por tanto, en la antigua Catedral de Santa María situada frente al Alcázar. Sin embargo, el documento más antiguo conservado es del año 1115 (se trata de un documento realizado en Cuéllar sobre una donación que hace el Conde Ansúrez a un clérigo). El archivo fue trasladado de la antigua Catedral a la nueva, mostrando así el sentido de continuidad de un edificio a otro.
Los fondos pueden agruparse en tres secciones: Archivo, Biblioteca y Archivo musical. De estos fondos cabe destacar: 214 códices, 534 incunables (ocupa el séptimo lugar de España en cuanto al número de incunables), el Cancionero de la Catedral de Segovia, más de 5000 partituras musicales, 82 cantorales (libros de coro), libros de Acuerdos de Cabildo desde el año 1321 hasta hoy, planos y dibujos (a destacar el primer plano que se conserva de la Catedral actual que se atribuye a Juan Gil de Hontañón), la colección de Tomás Baeza, eclesiástico, escritor e investigador de la historia y cultura segoviana, entre otros muchos documentos.
Sin duda, este importante archivo catedralicio es una valiosa fuente documental para conocer no solo la historia religiosa de la Catedral y diócesis, sino también para el conocimiento de la historia de nuestra ciudad y provincia en general.
EL SINODAL DE AGUILAFUENTE. La gran joya del archivo catedralicio es, sin duda, el libro Sinodal de Aguilafuente. Se trata del primer libro hecho a imprenta en España en el año 1472. Es el único ejemplar conocido de su impresión (dado a conocer en el año 1930 por el eclesiástico y archivero Cristino Valverde en su Catálogo de incunables y libros raros de la Catedral de Segovia), alcanzando justa fama nacional e internacional. Está escrito en castellano y fue realizado en Segovia por el tipógrafo e impresor germano Juan Párix a instancias del entonces obispo de Segovia Juan Arias Dávila. El libro mide 23 por 19 cm y tiene: 48 hojas impresas, tipografía redonda y encuadernación en piel con pastas decoradas. En su contenido recoge las actas del sínodo celebrado en Aguilafuente del 1 al 10 de junio de 1472 que había sido convocado por el obispo. Otra gran aportación de Segovia a la cultura.
Enlosado y portadas
Ya es sabido que, desde su inicio, la Catedral comenzada en 1525 era el orgullo de los segovianos. Por eso el pueblo, el concejo y el cabildo estuvieron atentos y firmes en que el edificio se mostrara aislado de construcciones ajenas que impidieran una limpia mirada desde el exterior. Prueba de ello es lo que se pudiera llamar una especie de “encuesta” en pleno siglo XVI a varios ciudadanos sobre este tema.
Delante de la fachada oeste de la catedral hay un considerable espacio que comúnmente denominamos Enlosado, que también aparece con la palabra Atrio en varios documentos. Ya en 1589 se derribaron varias casas “para ornato de la delantera”, pero es en siglo XVIII cuando se levantaron las paredes de su amplio perímetro y se colocaron las pirámides y los leones tenantes con escudos de la Corona, la Ciudad y el Cabildo. También se trasladaron las laudas sepulcrales de granito (solo las laudas) retiradas del interior de la Catedral cuando se realizó el actual solado por Juan de la Torre y López (finales del siglo XVIII). En 1899 el arquitecto municipal Joaquín Odriozola volvió a diseñar las escalinatas de granito y se pusieron las verjas de hierro; y entre 2002 y 2010 se producen las últimas intervenciones incorporando un sistema de drenaje, dando al Enlosado el aspecto que ahora podemos disfrutar.
Puerta del Perdón, en la fachada principal de la Catedral encontramos esta puerta que se sitúa en la fachada oeste y da acceso al Enlosado, mirando hacia el Alcázar. Se realizó en la primera campaña constructiva al iniciarse la Catedral por este hastial. Podemos ver en el parteluz la única concesión a la ornamentación con una imagen de piedra de la Virgen, dos arcos ciegos sobre ella y cerrando la portada sencillas arquivoltas de arcos apuntados. Dos puestas laterales dan acceso a sus respectivas naves.
Puerta de San Frutos (en el brazo norte del crucero y mirando hacia la Plaza Mayor). Es la puerta más conocida, pues la que se usa de forma habitual para entrar en el templo. Realizada por Pedro de Brizuela en granito y concluida en 1633, nos llama la atención tanto por el material como por su diseño de clara estirpe escurialense. En la hornacina de arriba la popular imagen de san Frutos, obra de Felipe de Aragón en 1611 (san Frutos es patrón de la ciudad de Segovia y de la Diócesis); la hornacinas de abajo están vacías, probablemente para los hermanos de san Frutos, pero no se tiene noticia de que se realizaran.
Puerta de San Geroteo, situada en el brazo sur del crucero (mira hacia el antiguo colegio de las jesuitinas). Esta austera fachada dispone de una puerta muy sobria, sin duda deudora de la puerta del Perdón, cuenta con la imagen de san Geroteo en la hornacina. Esta portada fue concluida por Pedro de Brizuela ya entrado el siglo XVII.
Protagonistas de la Catedral
Hemos presentado la Catedral (17 artículos en esta sección) como una obra coral en la que arquitectos, obreros, escultores, pintores, vidrieros, tejedores de tapices y vestiduras litúrgicas, orfebres, rejeros, libreros y escribanos… de la mano de obispos, deanes y canónigos, han configurado un espacio de muy notable calidad artística y, fundamentalmente, un espacio singular para la oración y la liturgia. Vamos a recordar algunos de los personajes más destacados que lo han hecho posible:
OBISPOS. Desde 1525 han pasado 60 obispos por la Catedral y Diócesis de Segovia. Citamos algunos de ellos (entre paréntesis años del cargo en Segovia). Diego Ribera de Toledo (1511-1545, el 8 de junio de 1525 colocó y bendijo la primera piedra de la Catedral). Gaspar de Zúñiga Avellaneda (1550-1558, el 15 de agosto de 1558 abrió al culto la parte ya construida de la Catedral nueva, del crucero a la puerta occidental). Diego de Covarrubias y Leiva (1554-1577, recuperó al maestro de obras Rodrigo Gil de Hontañón). Antonio Idiáquez Manrique (1613-1615, en 1614 un rayo destrozó la torre de 108 m, inició la reconstrucción). Andrés de Angulo (1685-1687, se cierra la cúpula del crucero, concluyéndose la construcción de la Catedral, y se derriba el muro que separaba las naves y el crucero). Juan José Martínez Escalzo (1765-1773, el 16 de julio de 1768 consagró la Catedral). Antonio Palenzuela Velázquez (1970-1995, traslada la novena de Ntra. Sra. de la Fuencisla a la Catedral). Luis Gutiérrez Martín (1995-2007, se empezó a cobrar la visita turística al turismo no segoviano para invertirlo en restauración y mantenimiento del edificio). Ángel Rubio Castro (2007-2014, en 2009 inició el Plan Director de restauración de las vidrieras). César Franco Martínez (2014-2025, en 2017 realizó la última reforma en la Capilla Mayor). Jesús Vidal Chamorro (2025-…, se realizan la mayor parte de los actos conmemorativos de los 500 años del inicio de la Catedral).
CANÓNIGOS. Cerca de mil canónigos desde 1525, a destacar Juan Rodríguez primer canónigo fabriquero de esta Catedral, y al conjunto de canónigos de los últimos años – coordinados por el deán y canónigo Rafael de Arcos Extremera-, que están llevando a cabo un excelente programa de restauración-conservación y apertura de nuevos espacios expositivos.
MAESTROS DE OBRAS. Algunos maestros de obras (entre paréntesis años en el cargo en la Catedral). Juan Gil de Hontañón (1524-1526). Rodrigo Gil de Hontañón (1526 -1529 y 1560-1577). García de Cubillas (primero aparejador y de 1534-1559 maestro de obras). Rodrigo del Solar (1589-1606). Pedro de Brizuela (1607-1631). Francisco de Viadero (1661-1688). Pantaleón Pontón Setién (1700-1703). Juan de la Torre y López (1783-1807).
ESCULTORES. Aunque hay bastante escultura anónima, entre los imagineros podemos citar: S. XVI Juan de Juni (retablo capilla de la Piedad). Antonio Herrera Barnuevo (Inmaculada capilla del mismo nombre). Pedro de Bolduque (Capilla Santiago y Capilla San Pedro). S. XVII: Gregorio Fernández (Cristo yacente). Manuel Pereira (Cristo de la Agonía o de los Lozoya). S. XVIII: José Esteve y Bonet (Inmaculada Sala Capitular). Manuel Adeba Pacheco (imágenes Retablo Mayor, evangelistas costados del coro). Antonio Tomé (el expositor del retablo Capilla del Sagrario)
RETABLOS: S. XVI: Pedro de Bolduque. S. XVII: Pedro de Brizuela, José Vallejo Vivanco. S. XVIII: H. Dumandré, Ventura Rodríguez, Francesco Sabatini, José de Churriguera, Juan de Ferreras.
PINTORES. Aunque hay abundante pintura anónima, podemos citar: Del siglo XV: Maestro de los Claveles y Pedro Berruguete. Del siglo XVI: Ambrosius Benson, Luis de Morales, Sánchez Coello, Alonso de Herrera, Diego de Aguilar. Del siglo XVII: Juan de Solís, Peter Van Lint, Van Herp, Ignacio de Ries. Siglo XVIII: Ramón Bayeu, Mariano Salvador Maella. Siglo XX: Rafael Peñuelas.
VIDRIEROS: S. XVI de las naves: Nicolás de Holanda, Nicolás de Vergara, Gualter de Ronch, Pierre de Chiberri y Pierre de Holanda. S. XVII: del transepto, crucero y girola: Francisco Herranz. S.XX: coronación del Altar Mayor: Casa Maumejean. S.XXI: Vetraria Muñoz de Pablos.
ORFEBRES. Vamos a mencionar por su singularidad: cáliz del siglo XV donado por Beltrán de la Cueva, obra de Juan de Jerez, y la custodia del Corpus Christi obra de Rafael González del siglo XVII.
REJEROS. Algunos rejeros importantes son: Del siglo XVI: Fray Francisco de Salamanca (rejas de la antigua Catedral que están en las capillas de la Piedad y del Consuelo). Del Siglo XVII: Lorenzo Hernández de Medina (Reja capilla Descendimiento). De los siglos XVII y XVIII: Bartolomé y Antonio de Elorza (rejas Capilla Mayor, Coro y Vía Sacra, Capilla San Antón…), Gregorio de Aguirre (rejas Capilla San Cosme y San Damián, Santa Bárbara), Martín de Ciorraga (rejas Capilla del Sagrario), Ángel Pulido (Reja Cristo de la Agonía en la Capilla el Sagrario).
Queda por citar a los trabajadores/as seglares de ayer y de hoy: campaneros, sacristanes, personal de mantenimiento y limpieza, archivo, comunicación, guías, vigilantes… que, al mando del cabildo, con su excelente trabajo hacen posible el día a día, mostrando a propios y extraños la grandeza de nuestra Catedral.
Por último, gracias a los responsables de esta revista por transmitir a través de estos artículos los valores de nuestra Catedral, mostrando con orgullo nuestro gran legado para transmitirlo en las mejores condiciones a las futuras generaciones. Y gracias muy especiales, por sus ánimos y felicitaciones, a las numerosas personas que han seguido puntualmente esta serie de artículos en Iglesia en Segovia. Nuestro objetivo ha sido acercar, de forma clara y sencilla, lo más destacado de nuestra Catedral en este año tan especial (500 años de su inicio), pues es desde el conocimiento desde donde tenemos que partir para entender y vivir mejor lo cultual y lo cultural de nuestra seo. Esperamos haberlo conseguido.